La compra de Fox por parte de Disney tiene más contras que pros

enero 4, 2018
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Que Wolverine conociendo a Spider-Man en una película no te impida ver el bosque.
Lo de Marvel y Star Wars acaba de pasar a ser un simple picnic dominical: en su adquisición más sustanciosa hasta la fecha, The Walt Disney Company acaba de desembolsar más de 52 mil millones de dólares para hacerse con gran parte de (pero no todo) 21st Century Fox. La primera consecuencia de esta noticia es algo que lleva anidado en la mente de todo el mundo desde que sólo era un rumor: ¡por fin vamos a poder ver a los X-Men ingresando en el Universo Cinematográfico Marvel! ¡Wolverine, bienvenido a casa! Lo cual es cierto a la par que atractivo, pero es sólo una parte muy pequeña del temazo.

Para empezar, la confirmación oficial de este movimiento ha dado prioridad al destino de la división televisiva, conocida como Fox Broadcasting. ¿Es cierto que, como vaticinaban algunos analistas durante el fin de semana, tanto el canal FOX como Fox News (la cadena de noticias por cable favorita de Donald Trump), Fox Business, FX y las deportivas pasarán a convertirse en generalistas? Parece ser que no: 21st Century Fox se sigue quedando con las emisoras en sí, pero el contenido pasa a ser de Disney, que definitivamente se queda con el estudio de cine. Lo cual nos lleva a preguntarnos qué necesidad hay de mantener una red de canales televisivos sin un estudio detrás que la apoye, pero al menos la cierra la puerta a esa visión apocalíptica de un Rupert Murdoch intentando llevar el mensaje de Fox News a un público aún mayor que el núcleo duro trumpista con acceso a cable. Lo más lógico, por tanto, es que Fox opte por fusionarlo todo en un único canal de (principalmente) noticias y deportes.


La parte más preocupante del acuerdo tiene que ver con HULU, el servicio de streaming que tres grandes cadenas norteamericanas (NBC, ABC y la propia FOX) crearon hace más de diez años para centralizar sus contenidos. Desde entonces, su producción propia ha crecido hasta incorporar series-acontecimiento como Handsmade Tale o Runaways, cuya distribución la lleva (cosas de los acuerdos corporativos) HBO. Y aquí viene la curva: Disney ya era ABC, pero ahora también es FOX. Si antes cada una de Las Tres Grandes tenía un trozo equitativo del pastel, ahora NBC —así como Warner, que ostenta actualmente un 10% de las acciones— está en evidente minoría. Eso sólo a nivel financiero y estrictamente nacional, pues la letra pequeña también asegura que “La Casa del Ratón” le ha comprado a Fox su casi 40% de las acciones de Sky en Europa.

El hecho de que Robert Iger, Líder Supremo de Disney, haya aprovechado para anunciar que piensa mantenerse en el puesto hasta 2021 cumple dos funciones: a) tranquilizar a todos los que pensaban que iba a dar su inevitable salto a la política de cara a las próximas elecciones presidenciales; y b) enviarle a Murdoch el mensaje de que su hijo James no va a heredar el imperio hasta dentro de cuatro años.

Así que todo esto está muy bien, pero… ¿Qué significa para los consumidores? Bueno, depende de cuál sea tu visión sobre los monopolios y la consolidación de un imperio mediático en un contexto que, recordemos, están a punto de arrasar con la neutralidad en la red (de momento sólo en Estados Unidos, pero Merkel ya se está haciendo muchas ilusiones con las infinitas posibilidades que ello supone). Oh, y recuerda que el objetivo final de Disney en todo esto es lanzar su propio servicio de streaming. Pero sí: Logan y Spidey, por fin juntos.

Este artículo se publicó originalmente en GQ España.

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